El desarrollo orofacial hace referencia al crecimiento y al correcto funcionamiento de las estructuras de la boca y la cara, como los labios, la lengua, el paladar, la mandíbula, el maxilar y los músculos faciales.
Estas estructuras participan en funciones esenciales como la respiración, la succión, la deglución, la masticación, el habla y el desarrollo de una mordida adecuada.
Durante los primeros años de vida se producen importantes cambios que influirán en el crecimiento facial y en la salud bucodental del niño.
Un desarrollo orofacial adecuado favorece una correcta alimentación, respiración y comunicación, además de contribuir al bienestar general del niño.
Son las actividades que realizamos utilizando la boca, la lengua, los labios, las mejillas, el paladar y los músculos de la cara.
Estas funciones comienzan desde el nacimiento y son esenciales para el correcto crecimiento y desarrollo del niño.
Cuando se desarrollan de forma adecuada, favorecen una correcta alimentación, respiración, comunicación y desarrollo de la boca y la cara.
Es la primera función que realiza el recién nacido y resulta fundamental para una alimentación eficaz durante la lactancia materna o con biberón.
Es el proceso mediante el cual los alimentos y los líquidos pasan desde la boca hasta el estómago de forma segura y coordinada.
Permite triturar los alimentos antes de tragarlos y favorece el correcto desarrollo de los músculos faciales y de la mandíbula.
La respiración debe realizarse preferentemente por la nariz, ya que favorece un adecuado desarrollo facial y una correcta oxigenación del organismo.
La correcta movilidad de la lengua, los labios y la mandíbula permite el desarrollo adecuado del lenguaje y la pronunciación de los sonidos.
El correcto funcionamiento de estas funciones ayuda a:
✅ Favorecer un crecimiento equilibrado de la cara y la boca.
✅ Facilitar una alimentación segura y eficaz.
✅ Contribuir al desarrollo de una mordida adecuada.
✅ Favorecer una respiración nasal.
✅ Facilitar el desarrollo del habla y la comunicación.
A continuación encontrarás información más detallada sobre cada una de estas funciones y su importancia durante el crecimiento y desarrollo infantil.
El desarrollo orofacial comienza desde el nacimiento y continúa durante toda la infancia. En cada etapa se producen cambios importantes que favorecen el crecimiento de la boca, la cara y las funciones relacionadas con la alimentación, la respiración y el habla.
Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, aunque existen hitos que suelen alcanzarse en edades similares.
Durante los primeros meses de vida predominan los reflejos propios del recién nacido.
En esta etapa:
🤱 La succión es la principal forma de alimentación.
👅 La lengua y los labios trabajan de forma coordinada para alimentarse.
👃 La respiración debe realizarse preferentemente por la nariz.
😊 Comienzan los primeros movimientos faciales y la comunicación mediante gestos y sonrisas.
Con la introducción de la alimentación complementaria aparecen nuevas habilidades.
Durante este periodo:
Comienza la masticación.
Se desarrollan nuevos movimientos de la lengua.
Aumenta la movilidad de labios y mejillas.
Empieza a utilizar vasos adaptados.
Aparecen los primeros dientes.
El niño continúa desarrollando las funciones orofaciales.
En esta etapa:
Mejora la masticación de alimentos con distintas texturas.
Se perfecciona la deglución.
Avanza el desarrollo del habla.
Continúa el crecimiento de los maxilares y de la dentición temporal.
Un desarrollo orofacial adecuado favorece:
✅ Una alimentación eficaz y segura.
✅ Una correcta respiración nasal.
✅ El desarrollo del lenguaje.
✅ Una adecuada posición de la lengua.
✅ El crecimiento equilibrado de la cara y de la mordida.
La respiración nasal es la forma natural y más saludable de respirar. Durante la infancia, favorece el correcto desarrollo de la boca, la cara y las vías respiratorias, además de contribuir a una adecuada oxigenación del organismo.
Cuando un niño respira principalmente por la nariz, la lengua se mantiene en una posición adecuada dentro de la boca, favoreciendo el crecimiento equilibrado del maxilar y la mandíbula.
La respiración por la nariz ayuda a:
✅ Filtrar el aire antes de que llegue a los pulmones.
✅ Calentar y humidificar el aire inspirado.
✅ Favorecer un correcto desarrollo del paladar y de los maxilares.
✅ Mantener una adecuada posición de la lengua en reposo.
✅ Contribuir a una correcta masticación, deglución y habla.
✅ Mejorar la calidad del sueño y la oxigenación.
La respiración oral mantenida en el tiempo puede favorecer la aparición de alteraciones funcionales y del crecimiento facial, como:
Boca abierta de forma habitual.
Labios entreabiertos en reposo.
Lengua en una posición inadecuada.
Paladar estrecho y alto.
Alteraciones en la mordida.
Ronquidos o sueño de peor calidad.
Mayor sequedad bucal.
No todos los niños que respiran por la boca desarrollarán estos problemas, pero es importante valorar la causa y tratarla cuando sea necesario.
Consulta con un profesional si tu hijo:
Respira habitualmente por la boca durante el día.
Duerme con la boca abierta.
Ronca con frecuencia.
Presenta congestión nasal persistente.
Tiene dificultades para mantener los labios cerrados en reposo.
Respira con esfuerzo o hace pausas al dormir.
Una valoración precoz puede ayudar a detectar posibles alteraciones y favorecer un desarrollo orofacial adecuado.
Respirar por la nariz no solo mejora la oxigenación, sino que también favorece el correcto desarrollo de las estructuras de la boca y la cara, contribuyendo al bienestar y crecimiento saludable del niño.
¿Por qué es importante?
La lengua tiene un papel fundamental en el desarrollo orofacial. Su posición en reposo puede influir en el crecimiento de la boca, el paladar, los maxilares y la mordida.
Aunque muchas veces no se le da importancia, una posición adecuada de la lengua ayuda a mantener el equilibrio entre la respiración, la deglución, la masticación y el habla.
En reposo, lo ideal es que:
✅ La lengua esté apoyada suavemente en el paladar.
✅ Los labios permanezcan cerrados sin esfuerzo.
✅ La respiración sea nasal.
✅ La mandíbula esté relajada.
Cuando la lengua permanece baja o entre los dientes de forma habitual, puede influir en el desarrollo orofacial y favorecer alteraciones en el crecimiento, la mordida o las funciones orales.
Conviene consultar si el niño presenta:
Boca abierta de forma habitual.
Respiración por la boca.
Lengua visible entre los dientes.
Dificultad para mantener los labios cerrados.
Alteraciones en la alimentación, el habla o la mordida.
La posición de la lengua en reposo es una pequeña señal que puede aportar mucha información sobre el desarrollo orofacial del niño.
Los contenidos de esta página han sido elaborados a partir de recomendaciones y publicaciones de organismos oficiales y sociedades científicas de referencia en desarrollo orofacial, salud infantil, logopedia y odontopediatría.