¡Hola, mamá! 👋
La biopsia corial es una prueba diagnóstica que permite estudiar los cromosomas y algunas enfermedades genéticas del bebé antes del nacimiento.
Para ello, se obtiene una pequeña muestra de las vellosidades coriónicas, un tejido que forma parte de la placenta y que comparte la misma información genética que el bebé.
Habitualmente se realiza entre las semanas 11 y 14 del embarazo, cuando existe una indicación médica.
La prueba se realiza bajo control ecográfico. El especialista obtiene una pequeña muestra de la placenta mediante una aguja a través del abdomen o, en algunos casos, mediante un fino catéter por la vagina y el cuello del útero.
La muestra se envía al laboratorio para analizar el material genético del bebé.
Puede recomendarse cuando:
1. El cribado del primer trimestre o el test prenatal no invasivo indican un riesgo elevado de alteraciones cromosómicas.
2. Existen antecedentes familiares de enfermedades genéticas.
3. El profesional sanitario considera necesario confirmar un diagnóstico.
Al ser una prueba invasiva, presenta un pequeño riesgo de complicaciones, incluido un riesgo bajo de pérdida gestacional. Por ello, solo se realiza cuando los beneficios superan los posibles riesgos y siempre tras informar adecuadamente a la familia.
No. La prueba se realiza guiada por ecografía para evitar el contacto con el bebé.
No es mejor ni peor. La principal ventaja es que puede realizarse antes, permitiendo obtener un diagnóstico precoz. El especialista indicará cuál es la prueba más adecuada en cada caso.
💜 Recuerda: la biopsia corial es una prueba diagnóstica, por lo que, a diferencia del test prenatal no invasivo, sí puede confirmar muchas alteraciones cromosómicas y determinadas enfermedades genéticas.
📚 Información basada en las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Internacional de Diagnóstico Prenatal (ISPD).